Aunque las asesorías crediticias están en el punto de mira por el papel desempeñado en la crisis crediticia, los inversores y la sociedad también tienen parte de responsabilidad. Ésta es una afirmación de Bob Mohr de Corgwell CPI Governance.
Según el señor Mohr, los asesores han cometido algunos errores y tienen parte de la culpa. Para valorar quién ha cometido más errores hay que tener en cuenta dos aspectos. En primer lugar, si los asesores desempeñan o no un papel independiente; en segundo lugar, la responsabilidad por parte de los usuarios de esas asesorías.
En virtud de los Acuerdos de Basilea y de los nuevos estándares de auditoría, los asesores crediticios se han visto obligados a desempeñar un papel esencial. Aunque no solicitaron asumir este papel, sí que resultaron favorecidos porque, al fin y al cabo siguen siendo empresas.
En contra del juicio del auditor y pesar de su importante papel, existen pocas normativas, sistemas de comprobación y estado de cuentas y obligaciones, aplicables a los asesores crediticios. Por lo tanto, no hay ningún marco regulador y es aquí donde los gobiernos han desatendido una tarea fundamental.
Por último, los inversores han demostrado que son vagos y confían ciegamente en las valoraciones de los asesores crediticios. Es del todo inaceptable en el caso de las grandes entidades bancarias.
Aunque se pase un tiempo con el asunto en el subconsciente, o se consulte con la almohada una noche, normalmente la decisión que se tome puede seguir siento la incorrecta.
Si las personas disponen de tiempo suficiente para recabar información o consultar las fuentes al plantearse una elección, tienen muchas más posibilidades de tomar la decisión correcta. Las decisiones que se toman inconscientemente responden a varios factores irrelevantes, tales como la actualidad de la información en vez de hasta qué punto es importante.
Las personas tienen que ser capaces de contraponer los beneficios y los riesgos que supone una elección. Esta conclusión es contraria a las teorías que sostienen que las decisiones rápidas e intuitivas dan mejores resultados. Es precisamente lo que propone Malcolm Gladwell en su libro "Blink - The Power of Thinking Without Thinking" (Blink. El poder de pensar sin pensar).
Fuente: financieel-management.nl